EXPLORAR, DESCUBRIR Y APRENDER: CIENCIAS DESDE EL NIVEL INICIAL

Las ciencias forman parte de la vida cotidiana de niñas y niños mucho antes de que puedan nombrarlas como un área de conocimiento. Cada pregunta, cada observación y cada descubrimiento son una oportunidad para comenzar a comprender el mundo que los rodea. Por eso, en nuestro colegio consideramos fundamental acercar a los estudiantes al pensamiento científico desde el Nivel Inicial, generando experiencias que despierten su curiosidad, su capacidad de asombro y el deseo de seguir aprendiendo.

En este marco, estudiantes de la Sala de 3 – turno mañana – tuvieron la oportunidad de visitar y trabajar en el laboratorio del colegio. Fue una experiencia especialmente significativa, ya que pudieron conocer un espacio diferente al habitual, observar diversos instrumentos y materiales y descubrir algunas de las posibilidades que ofrece el laboratorio para explorar y aprender.

Con mucha curiosidad y entusiasmo, participaron de experiencias científicas sencillas, especialmente pensadas para su edad, que les permitieron observar fenómenos, formular preguntas, anticipar posibles respuestas y comprobar sus ideas a través de la experimentación. Cada propuesta se convirtió así en una oportunidad para mirar con atención, sorprenderse y encontrar nuevas preguntas a partir de lo observado.

La enseñanza de las ciencias en el Nivel Inicial no busca transmitir conceptos complejos, sino favorecer una actitud de exploración y descubrimiento. Cuando una niña o un niño observa qué sucede, se pregunta por qué, propone una explicación o intenta comprobar una idea, está dando sus primeros pasos en la construcción del pensamiento científico. En este proceso, aprender implica también animarse a investigar, aceptar que una respuesta puede abrir nuevos interrogantes y comprender que el conocimiento se construye a partir de la experiencia.

A través de este tipo de propuestas, buscamos fortalecer capacidades fundamentales como la observación, la curiosidad, la formulación de preguntas, la comunicación de ideas, la búsqueda de respuestas y el pensamiento crítico. Al mismo tiempo, las experiencias compartidas favorecen el trabajo con otros, la escucha y el intercambio de diferentes puntos de vista.

El laboratorio se transformó, de este modo, en un escenario de exploración y asombro. Cada instrumento, cada material y cada experiencia fueron una invitación a mirar el mundo de otra manera y a descubrir que la ciencia también puede comenzar con algo tan simple como una pregunta.

La experiencia de la Sala de 3 nos recuerda que, cuando la curiosidad encuentra un espacio para expresarse, cada descubrimiento puede convertirse en el comienzo de un nuevo aprendizaje.