“LEVANTEMOS LA MIRADA Y CUSTODIEMOS EL CORAZÓN DESDE LA ESPERANZA”

Con el deseo de seguir fortaleciendo nuestra identidad institucional y acompañar el desarrollo integral de nuestros estudiantes, este año nos guía el lema “Levantemos la mirada y custodiemos el corazón desde la esperanza”. Esta frase nos invita a reflexionar sobre la importancia de mirar más allá de lo inmediato, cuidar nuestra interioridad y sostenernos en una actitud esperanzadora frente a los desafíos cotidianos. A continuación, compartimos con ustedes el significado de cada una de sus expresiones, con el propósito de que, como comunidad educativa, podamos hacerlo vida tanto en el colegio como en el hogar.

El Papa León XIV nos invita a todos los educadores a profundizar la carta apostólica “Diseñar nuevos mapas de esperanza”, en ocasión del 60° aniversario de la declaración conciliar Gravissimum educationis sobre la extrema importancia y actualidad de la educación en la vida del ser humano.

Esta carta nos impulsa a todas las comunidades educativas, a renovar el compromiso con la educación integral, transformándola constantemente en un acto de amor, que haga vivir la fraternidad y dé sentido de esperanza, ante los desafíos contemporáneos que atraviesa nuestra escuela y nuestra educación.

Nos invita mirar la misión educativa, siendo coreógrafos de la esperanza, donde los docentes no son solo instructores, sino guías que mantienen viva la llama del Evangelio, educando en virtudes y valores.

Esta invitación, nos impulsa a levantar la mirada para que nuestros ojos puedan relanzarse en la tarea constante de mirar con una actitud de optimismo las nuevas realidades de nuestros estudiantes. 

También nos anima a custodiar el corazón generando procesos concretos de humanización.

El corazón es la tierra sagrada de toda persona, sitio donde se albergan las búsquedas y los sueños, aquello que se guarda y se atesora con prontitud. Para diseñar estos nuevos mapas, pensando en el futuro, sabemos que solos no podemos realizar esta tarea, sino que es una construcción en comunidad. 

La educación católica debe unir la justicia social y ambiental, una educación que involucre la mente, el corazón y las manos. Una educación para La Paz “desarmada y desarmante” enseña a deponer las armas de la palabra agresiva, y de la mirada que juzga, para aprender el lenguaje de la misericordia y de la justicia reconciliada. 

Con este impulso, queremos invitar a nuestra comunidad educativa a que “LEVANTEMOS LA MIRADA Y CUSTODIEMOS EL CORAZÓN DESDE LA ESPERANZA” y sea el faro que nos anime a todos a proyectar una educación atenta a los desafíos del hoy.

Equipo de Gestión Institucional

Colegio La Asunción.